Entrevista con los Niños Héroes PDF Imprimir E-mail
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¿Cuáles son sus nombres y cuántos años tienen?, preguntó Gema Celeste R., Patty y María Fernanda Manzano Barragán (6,12 y 11 años)

Los más famosos somos seis, aunque en realidad los héroes somos todos los cadetes y no cadetes que participamos en la defensa del Castillo y de la Patria.

Los nombres y la edad a la que morimos los seis que somos llamados Niños Héroes son las siguientes: Juan Escutia, 20; Juan de la Barrera, 19; Agustín Melgar y Fernando Montes de Oca, 18; y Vicente Suárez, el más chico, de 14.

Como te podrás dar cuenta, no éramos ningunos niños; los más chicos ya éramos unos adolescentes y el resto teníamos la edad suficiente para casarnos y ser padres de familia, de acuerdo con la época.

¿Qué materias estudiaban en el Colegio?, preguntó María Cecilia Gigdem R., Cristina Graciela R. M. y Paulina Adriana F. Padilla (8, 14 y 7 años)

Primero deja que te contemos que para entrar al Colegio Militar, necesitábamos tener entre 13 y 18 años; gozar de buena salud; saber leer, escribir, aritmética y doctrina cristiana. También, debíamos escribir una carta donde explicábamos los motivos que teníamos para ingresar al ejército.

Ya inscritos, nuestra instrucción se dividía en tres periodos, o grados, como les llaman ahora; en cada uno cursábamos materias distintas:

Primer periodo: matemáticas, religión, instrucción militar, historia y geografía, idiomas (gramática y francés), dibujo al natural (copiar modelos al desnudo), baile, y equitación.

Segundo periodo: matemáticas, historia del arte de la guerra, inglés, dibujo de paisaje, física, química, artillería y estrategia.

Tercer periodo: matemáticas, arquitectura, dibujo de arquitectura, así como dirección y construcción de caminos y canales.

Los deportes o juegos, aunque no estaban considerados como una materia, se practicaban con mucha frecuencia, pues se trataba de que todos los alumnos jugáramos para mantenernos ocupados y haciendo ejercicio. Los juegos más conocidos eran los de pelota y raqueta, el trompo, los arcos y saltar la cuerda. También la natación era una actividad importante en la preparación física de los alumnos.

Como parte de la vida cotidiana del Colegio, se llevaban a cabo algunas prácticas religiosas, según las fechas del calendario, como la Navidad, la Semana Santa y la Pascua, periodos en los que había ejercicios espirituales, confesiones y comuniones.

¿Por qué escogieron ser soldados?, preguntó María Cecilia Gigdem R. y Melissa Joceline Gusmán Morales. (8 y 11 años)

Como ya te contamos, para entrar al Colegio Militar, debíamos escribir una carta explicando los motivos de nuestro ingreso. Por ejemplo, yo escribí: "Fernando Montes de Oca, hijo de Don José María Montes Oca, difunto, y de Doña María Josefa Rodríguez, ante Vuestra Señoría, con el debido respeto, hace presente que deseando servir en la gloriosa carrera de las armas, y teniendo la suficiente edad para comprenderla, así como los conocimientos necesarios de primeras letras [...] se sirva admitirme en clase de alumno en el Colegio Militar...".

O la mía: "El ciudadano Agustín Melgar, ante Vuestra Excelencia, respetuosamente comparezco y digo que, deseoso de pertenecer a la gloriosa carrera de las armas a que mi padre sirvió y murió de inspector de Chihuahua y tal vez ser útil a mi Patria, impetro (solicito) la gracia de Vuestra Excelencia, a fin de que se digne admitirme en el Colegio Militar…".

Como verán, todos teníamos el deseo de servir a la patria y pertenecer al Colegio Militar para dedicarnos a la gloriosa carrera de las armas.

¿El que se aventó con la bandera se aventó o se tropesó?, preguntó Joel Enrique Franco Cruz y Elizabeth Alejandra Cortázar Borges (12 y 15 años)

Ésta es una de las preguntas que más nos gusta responder. Pero vamos a dejar que la responda Juan Escutia, que es quien dice la leyenda que se arrojó con la bandera.

Lo primero que debo decirte es que en el Colegio Militar no estaba izada la bandera de México, y que la que ves en las imágenes de la batalla la arriaron los estadounidenses cuando nos ganaron. ¡Y se la llevaron como trofeo de su victoria! Además, el lugar en donde se supone que ondeaba la Bandera Nacional está en el centro del edificio, por lo que, ni aun tomando vuelo para aventarme, me hubiera librado de caer sobre el patio, y no en las faldas del cerro, como dice la leyenda.

Otra cosa más, si hubiera tomado la decisión de arrojarme envuelto en la bandera para que no la tomaran los invasores, sólo los habría detenido por un tiempo, ya que, una vez muerto, me la hubieran quitado para hacer con ella lo que mejor les pareciera.

Como ves, se trata de una leyenda muy bonita que intenta mostrar el amor por la Patria, pero que no retrata lo que realmente sucedió.

¡Ah!, se me olvidaba decirte que yo no era alumno del Colegio Militar, sino que me uní a los cadetes para defender a la Patria.

¿Por qué fue atacado el Castillo de Chapultepec?, preguntó Cristina Graciela R:M: (14 años)

Porque se trataba de un lugar estratégico por su elevación, ya que desde ahí se veían las dos puertas de acceso a la Ciudad de México, lo que permitía tener el control sobre las entradas y salidas de la misma.

Nosotros lo sabíamos, por eso nos preparamos todo lo que nos fue posible, pero teníamos el tiempo encima, así que fue poco lo que pudimos hacer.

Todo comenzó muy temprano la mañana del 12 de septiembre, y durante todo el día los proyectiles enemigos arrasaron con nuestras obras de defensa, muriendo muchos de los nuestros. Además, ¡sólo teníamos tres cañones!

Durante la madrugada, hicimos todo lo que pudimos para reponer los blindajes y reconstruir algunas de nuestras defensas. También solicitamos refuerzos, que nunca llegaron.

A las 8 de la mañana del 13 de septiembre, el general estadunidense Winfield Scott dio la orden de avance. Así comenzaron su ascenso hacia el castillo, donde la lucha fue cuerpo a cuerpo con bayonetas y espadas.

El final ya lo conoces: el Colegio Militar cayó ante las fuerzas extranjeras y al día siguiente tomaron la Ciudad de México; y por un tiempo la bandera de Estados Unidos ondeó en el Palacio Nacional.

Digamos que la batalla de Chapultepec significó para el ejército mexicano la pérdida del último punto que protegía la Ciudad de México de la invasión estadunidense.

¿En qué colegio militar estudiaron?, preguntó Samuel Fuentes Muñoz (11 años)
Estudiamos en el Colegio Militar, que en ese entonces se encontraba en el Castillo de Chapultepec. Tal vez sabes que, después estuvo en un edificio del barrio de Popotla, y que ahora, se encuentra en el sur de la Ciudad de México por la salida a Cuernavaca.
¿Qué pasó por su mente sabiendo que ustedes tenían que defender el castillo cuando los invadió la tropa de Estados Unidos?, preguntó Juan Ariel Delgado del Río, Cristina Graciela R. M. y María Cecilia Gigdem R. (13, 14 y 8 años)

Cuando nuestros superiores recibieron la noticia de que el ejército estadounidense se dirigía hacía el Castillo, a los cadetes nos dieron la orden de regresar a nuestras casas. Sin embargo, más de cincuenta decidimos permanecer en el Colegio para defenderlo del invasor.

Nos mantuvimos firmes en nuestra decisión porque todo militar conoce sus deberes, y el más importante es defender a la Patria… así lo hicimos hasta la muerte.

¿No tuvieron miedo a enfrentar a Estados Unidos?, preguntó Fatima C., Lizbeth y Pablo Espinoza Cuello. (11, 10 y 10 años)

Sería mentir, decir que no tuvimos miedo, sólo que en la formación militar nos enseñan a controlar ese sentimiento y a enfrentarlo. Nos educan para sacar el coraje y la valentía, que nos ayudan a cumplir con nuestra obligación.

Esto no significa que a la hora de la batalla, y al darnos cuenta de que perderíamos, no intentáramos salvar nuestras vidas; algunos de nosotros lo hicieron, pero otros no corrimos con la misma suerte.

Injusto sería de nuestra parte no mencionar la ayuda que tuvimos del Batallón de San Blas, dirigido por el coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, que llegó en nuestro auxilio y luchó, a pesar de que al llegar al Castillo éste acababa de caer en manos del enemigo.

¿Cómo murieron?, preguntó Pancho y Rodrigo Fernando Alonso Matínez (8 y 7 años)

Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez y yo, Juan Escutia, fuimos cazados a tiros cuando, junto con la gran mayoría de los cadetes, tratábamos de escapar del Castillo deslizándonos por una de las paredes. Por esa razón encontraron nuestros cuerpos al pie del cerro.

El oficial de ingenieros Juan de la Barrera murió acribillado mientras defendía una trinchera. Agustín Melgar, que estaba oculto tras unos colchones desde donde disparaba contra el enemigo, fue herido, y murió días después en el hospital. Vicente Suárez enfrentó cara a cara a los estadounidenses y murió después de marcarles el alto y disparar contra ellos.

Me puedes dar algunos datos curiosos de la Batalla de Chapultepec, preguntó Mara Celeste Cruz Sánchez (13 años)

Durante la guerra contra Estados Unidos, hubo un batallón de extranjeros; sobre todo irlandeses, que se pasaron a nuestro ejército y lucharon por la defensa de México. Se pusieron por nombre Batallón de San Patricio; por eso su bandera era color esmeralda con la imagen del santo bordada y la leyenda "Viva la República de México".

Este batallón se enfrentó en varias ocasiones al ejército norteamericano; por eso, cuando los tomaron como prisioneros, los marcaron con la letra D, desertor, en la mejilla para que la cicatriz mostrara su traición. Además, a algunos los fusilaron el 13 de septiembre de 1847, mientras los obligaban a presenciar desde el cuartel de Tacubaya la toma del Castillo de Chapultepec.