FRANCISCO MÁRQUEZ PDF Imprimir E-mail
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FRANCISCO MÁRQUEZ

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Su nombre era Francisco Márquez Paniagua y se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, probablemente en la ciudad de Guadalajara. Al momento de presentar su solicitud para ingresar al Colegio Militar, el 16 de enero de 1847, el propio Márquez expresó “tener la edad de trece años entrados en catorce”. Señaló también que se interesaba por el Colegio Militar “deseoso de emprender la carrera de las ciencias a las que ha tenido una positiva afición, pero que dicho deseo había sido obstaculizado por la pobreza, ya que su padrastro, un capitán de caballería, estaba peleando con el ejército del norte y su madre contaba con muy escasos recursos. Además carecían de “otros arbitrios”, pues la paga del capitán no alcanzaba por estar "repartida”. Aceptada su solicitud, Francisco Márquez fue admitido como cadete y asignado a la primera compañía de alumnos. De inmediato, su señora madre se comprometió a sostener con todo el aseo posible y decencia regular a su hijo.


El 13 de septiembre de 1847, dada su corta edad, Francisco Márquez fue de los alumnos que siguieron al capitán Alvarado en su intento por salir del castillo saltando por las ventanas y descender por la ladera oriental del cerro. Nadie lo vio morir, pero Molina dice que su cadáver, acribillado a balazos, se recogió del cerro, donde “yacían en la falda que mira al este”. De nueva cuenta, un testimonio de un soldado estadounidense, Daniel Harvey Hill, nos ayuda a entender lo que le pasó a Francisco Márquez y a otros cadetes y soldados. Hill avanzó con los suyos con la señal de ataque. Se movía por el camino principal, expuesto al fuego de artillería proveniente del castillo. El grupo de Hill se vio detenido por largo tiempo, soportó el bombardeo, sin poder asaltar el cerro, hasta que, de pronto, vieron en lo alto de la fortificación la bandera de barras y estrellas. Hill pudo también ver cómo en lo alto, la destrucción y la matanza de mexicanos continuaba. “Atrapados entre dos fuegos, sólo tenían una salida, aglomerada como una manada de ovejas. Vi docenas de ellos colgándose de las paredes y trepándose por los hoyos hechos por el paso del agua; en esta posición eran derribados sin ninguna resistencia”. Literalmente, los cadetes y los soldados mexicanos fueron cazados por los tiradores estadounidenses. Entre ellos estaba Francisco Márquez; su cadáver fue encontrado bajo las ventanas de donde saltaron.

 

Francisco Márquez murió de una edad que variaba entre los trece y medio y los catorce años.

 

Tomada del libro de José Manuel Villalpando, Niños Héroes, México, Editorial Planeta, Grandes Protagonistas de la Historia Mexicana, 2004, pp. 74-76.